Fête de la musique

Célébrer le temps d’une journée la musique, ce mot qui cache des milliers de sons, des centaines d’instruments mais également des instants de vie, quel meilleur évènement pour rappeler son importance dans notre société que la fête de la musique ?

Nommée en français «Fête de la musique », cette expression représente également par l’emploi du verbe « faire », « faites de la musique », c’est à dire un appel à faire de la musique, aussi bien par des professionnels que des amateurs ou passionnés.

Créée sous la présidence de François Mitterrand, la fête de la musique a été instaurée par son Ministre de la culture Jack Lang, et sa première édition a eu lieu le 21 juin 1982.

Cet événement a pour but, chaque 21 juin, le jour de l’été de faire raisonner dans les rues de France de la musique, de laisser place à tous musiciens de se représenter et de se faire connaître. Cette journée permet à tous passionnés de musique ou simples passants de profiter gratuitement de mélodies et d’accords afin d’accompagner leur soirée.

Initialement fondée en France, la fête de la musique dès 1985 s’est exportée dans le monde entier, et cela n’est qu’une preuve ultime de l’importance de la musique.

En effet, nul doute que cet art a un pouvoir immense, celui de rassembler des individus du monde entier, de faire passer des idées, de s’échapper l’espace de quelques minutes de sa vie quotidienne.

 

Fiesta de la música

 Celebrar durante un día la existencia de la música, esa palabra que esconde millones de sonidos pero también momentos de vida, ¿qué mejor acontecimiento para recordarnos su importancia en nuestra sociedad?

Llamada en francés « fête de la musique», esta expresión es un juego de palabras también por el  uso del verbo “faire” (=hacer) que significa “hacer música’ y representa una llamada a cantar y a tocar un instrumento no sólo para los profesionales, también para los aficionados y apasionados de la música.

Este acontecimiento nació en Francia en 1982 y tiene el objetivo cada, 21 de Junio, coincidiendo con la llegada del verano, de hacer resonar en las calles  la música y de dar la oportunidad a cantantes y músicos  de darse a conocer en las calles de sus ciudades.  

Esta día permite a todos aficionados de música como simplemente peatones de la calle de aprovechar de manera gratuita de melodías para mejorar su día.

La fiesta  se exportó e internacionalizó en 1985 a todo el mundo y es una prueba de la importancia de la música y de su poder.

No hay duda de que este arte tiene un poder tremendo: el de reunir a personas de todo el mundo, transformar sus ideas y escapar de la vida cotidiana durante varios minutos.

Una carte sonore de Hablaworld

Un mapa sonoro de Hablaworld

  • Alegría (Francia). Profesora de francés

Jean- Jacques Goldman- Le rapt 

“Unos de mis primeros recuerdos con la música es cantando Jean-Jacques Goldman con mis hermanos en el coche camino a España. Y esa canción en particular.”

 

  • Giulia (Italia). Profesora de inglés

Gianni Morandi – Fatti mandare dalla mamma 

“También en coche, en una cinta de música de la radio grabada!”.

 

  • Tatiana (Rusia). Atención al estudiante

В лесу родилась ёлочка

“Creo que mis primeros recuerdos musicales son las canciones  infantiles rusas. Esta canción es una canción infantil sobre la Navidad”.

 

  • Rafaela (Francia). Coordinadora de francés

Jacques Dutronc – Les cactus 

“Fue mi padre que me inició en Dutronc y a su universo musical. Fue mi primer concierto en un palacio de congresos con 12 años, solo yo con mi papi”.

 

  • Améline (Francia). Profesora de francés

Patrick Bruel – Casser la voix

 

  • José  (España). Profesor de español

Enrique y Ana. Abuelito 

“¿Recuerdos musicales? Los míos son canciones infantiles. El pop rock entra después. Yo todo lo que ponían por la tele española en los ochenta: La bola de cristal, Enrique y Ana, parchís…”.

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Con la cultura en la mochila

El festival Giffoni, que se celebra cada verano en Salerno, cerca de Nápoles, está dedicado exclusivamente al cine infantil. Fuente: www.giffoni.it

La irrupción hace algo más de una década de los vuelos low cost provocó un tsunami en el establishment turístico a nivel mundial. Desde el nuevo perfil de los viajeros -la clase media por fin podía permitirse algo que hasta hacía muy poco había estado reservado a los estratos más pudientes de la sociedad-, hasta los nuevos tipos de empresas y servicios vinculados a esta actividad económica –hoteles boutique, apartamentos privados para estancias cortas, alquiler de bicicletas, de coches, etc.- todo, prácticamente todo el sector se metamorfoseó para acomodarse a la nueva realidad.

En este contexto, esa gran mayoría de clase media que en los últimos años adorna su salón con un mapamundi en el que marca los destinos que ya ha visitado es la que también ha podido ampliar sus horizontes culturales como nunca antes había hecho. Si hace unos días hablábamos en nuestro blog sobre la importancia que en la configuración de la identidad europea han tenido las becas Erasmus y otro tipo de programas educativos, no ha sido menor la influencia que esta nueva forma de viajar, más experiencial, más real por cuanto más alejada de las élites, ha tenido para el común de los mortales.

Los grandes eventos, a un click y algunos euros de distancia

Para los amantes de la cultura, así, en general –la globalización ha desmitificado también esa distinción entre alta cultura y expresiones populares- este hecho ha sido una bendición. Y es que si antes nos podíamos permitir hacer un viaje “gordo” una vez cada 10 o 20 años, pongamos por ejemplo la luna de miel, algún aniversario y un capricho tras la jubilación, ahora podemos organizar nuestro calendario anual mirando al cielo y a los mapas. La mayoría de ciudades ha sabido jugar con esta democratización y han llenado sus edificios y espacios históricos de conciertos y festivales que atraen cada año no sólo a sus propios habitantes, sino a multitud de viajeros sedientos de nuevas experiencias.

La Mole Antonelliana, en Turín, alberga el Museo Nazionale del Cinema. Fuente: Wikipedia

No obstante, y aunque como en todo, la cara b asoma tras la rendija, los casos de urbes como  Barcelona o Venecia que están teniendo graves problemas por el turismo masificado, muchos de estos enclaves han aprovechado estas posibilidades para fidelizar en el sentido más romántico del término a viajeros de todo el mundo. En este punto, los grandes festivales y ciclos son el “hogar» al este nuevo explorador retorna porque es ahí donde fluye la nueva sabia de sus pasiones, ya sean éstas el jazz, el flamenco, la ópera, las sit comedies o lo que quiera que sea. Así que, frikis del mundo, sed bienvenidos.

 

Verano y otoño: un calendario la mar de atractivo

Tradicionalmente un pelín alejados de los circuitos europeos del arte y la cultura por nuestra situación meridional y porque el aeropuerto de San Pablo nunca ha sido punto neurálgico como sí lo ha sido el cercano aeropuerto de Málaga, lo cierto es que la apertura de nuevas rutas aéreas de cara al verano y el próximo otoño vuelven a poner a Sevilla a un tiro de piedra de multitud de festivales y eventos.

Uno de los destinos que ya se pueden visitar con conexión directa es Nápoles. La capital de la Campania es sede cada año de uno de los festivales de cine más importantes del país transalpino tras la Mostra de Venecia. Se trata del  Giffoni Experience  un festival dedicado exclusivamente al cine infantil en el que incluso el jurado está compuesto por niños y que se celebra en Salerno, a escasos kilómetros de Nápoles, durante los meses de verano. Calificado por el famoso director francés Françoise Truffaut como “el más necesario de los festivales”, el Giffoni cuenta, además, con un evento paralelo en la ciudad de Los Ángeles.

Toulouse es sede de uno de los festivales de cine en habla hispana más importantes de Europa. Cartel de la 22ª edición del Festival Cinespaña

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La Biblioteca Nacional, entre las 25 maravillas de su género

En el mundo del libro, como en todo, existen firmas y editoriales que son consideradas los popes de su sector. Penguin Books es una de ellas. Recientemente, y a través de su Writer’s Academy, algo así como su escuela de formación continua para aprender a escribir bien, la casa del pingüino más famoso del globo ha elegido las 25 mejores bibliotecas del mundo y la Biblioteca Nacional de España  está entre la selección.

La Biblioteca Nacional de España ha sido elegida entre las 25 mejores por su imponente colección sobre el mundo hispano y su belleza arquitectónica. Fotografía de www.bne.es

La lista no pasaría de ser una más de las que pueblan los titulares pensados para la búsqueda SEO que tanto se repiten últimamente, si no fuera porque entre los colaboradores de la academia están los propios editores de Penguin Books y nombres tan importantes de las letras inglesas como Chuck Palanniuk, Ian McEwan o Audrey Niffenegger. Vamos a analizar esta lista y a perdernos por los pasillos que conforman estos miles de libros…

Un canon occidental y de tintes anglosajones

El mercado editorial anglosajón ha sido tradicionalmente reticente a apostar por las literaturas foráneas, y reflejo de esta tendencia que poco a poco está cambiando es que en la propia colección de Clásicos Modernos de Penguin tan sólo aparecen los nombres de Javier Marías, García Lorca, Borges, Neruda, Pazy García Márquez como representantes de las letras hispanas. Así, y en la misma línea,  no es de extrañar que de la lista de las 25 mejores bibliotecas del mundo más de la mitad, concretamente 16, se encuentren en países de habla inglesa, siendo Estados Unidos el país que aparece con más centros.

Patio central de la Universidad de al-Qarawiyyin en Fez (Marruecos) que alberga la biblioteca más antigua en funcionamiento.

A este respecto, son llamativas también las ausencias de la que está considerada la biblioteca más antigua del mundo, la de la Universidad al- Quarawiyyin, en Fez (Marruecos) y que ha sido recientemente reabierta al público, la Biblioteca del Vaticano que contiene los imponentes Archivos Vaticanos o la Biblioteca Nacional de China, la mayor del país asiático con más de 20 millones de libros y documentos, por poner sólo unos ejemplos.

No sólo de libros vive el hombre: arquitectura, alguna rara avis y colecciones particulares

Es evidente que las 25 bibliotecas presentes en esta lista cuentan la mayoría con fondos que ya quisieran más de uno para su distrito o barrio. Sin embargo, lo que las hace diferentes y especiales, no siempre son los propios libros. Las bibliotecas y librerías son para muchos espacios proclives al mito. Esas ventanas a otros mundos y épocas que representan sus estantes tienen todavía y curiosamente el poder de empujarnos a vivir lo que a menudo no tenemos el valor de hacer sino con nuestra mente.

El estilo «Brutalista» en arquitectura tiene su origen en la obra de le Corbusier y se caracteriza por el uso del hormigón. Biblioteca Nacional de Argentina. Fuente: Wikipedia

La arquitectura juega un papel clave en la configuración de estos espacios, así, tenemos en la lista ejemplos de bibliotecas de corte neoclásico, con sus escalinatas y columnas a la entrada, como si de templos romanos se trataran y que podemos ver en la Biblioteca Nacional do Brasil, que ancla sus orígenes en las desastrosas consecuencias del terremoto de Lisboa de 1755, la propia Biblioteca Nacional de España o La Biblioteque Nationale de France . En contraposición a los ejemplos anteriores, destacan el estilo brutalista de la Biblioteca Nacional de Argentina , el edificio de acero y cristal símbolo del renacer intelectual de Seattle  o la modernísima Stadtbibliothek de Stuttgart que parece un diseño salido de la mente de Steve Jobs. Continuar leyendo «La Biblioteca Nacional, entre las 25 maravillas de su género»

Esta semana jugamos España-Polonia, un amistoso.

Más de una vez se ha dicho que una de las mayores contribuciones de la actual Unión Europea a la paz fue el establecimiento de las Becas Erasmus  y todos los programas de intercambio de estudiantes entre centros europeos. Estas ayudas han hecho exponencialmente mucho más que cientos de años de tratados, acuerdos políticos y comerciales por salvar las diferencias de la amalgama de pueblos que conforman el viejo continente. Tanto es así que hoy en día es difícil no encontrar en la agenda de cualquier treintañero el nombre de algún amigo italiano, francés, irlandés, alemán o francés. En estas nuevas relaciones, sustentadas en parte por la cercanía que brindan las nuevas tecnologías, existe un hilo que unifica y permite mimar esas amistades, se trata del idioma.

Las lenguas, en su profunda riqueza son el pegamento que nos acerca al otro, que nos hace sentirnos semejantes, que nos iguala y que lima aristas, porque, en definitiva, nos permite amar las diferencias desde la comprensión. En este nuevo patio internacional, existen alianzas clásicas, como pasa con italianos o griegos, con los que la base de la cultura mediterránea ejerce una potente fuerza de atracción. Por su parte, la innegable influencia cultural es clave a la hora de entender la fascinación que ingleses, franceses o alemanes, por poner sólo unos ejemplos, ejercen entre muchos europeos que eligen estos países como destino de estudios o trabajo. Sin embargo, este es solo el primer círculo de contacto. Son nuestros vecinos de los pisos contiguos o inmediatamente superiores, pero este nuevo orden nos ha permitido coger el ascensor y visitar a los vecinos que habitan cerca de las azoteas, en los límites de Europa y afianzar unas relaciones que vienen de antiguo.

La comunidad de vecinos europea

Esta semana recibimos en Hablaworld Learning Center a un grupo de 28 alumnos de Varsovia. Se trata de un numeroso grupo de estudiantes que ha escogido Sevilla y nuestro centro para realizar un programa de inmersión en español. Leyendo esto muchos pensarán “Bueno, de eso se trata, ¿no?” Y efectivamente, somos un centro cultural y de enseñanza de idiomas y por nuestras aulas han pasado cientos de alumnos locales así como extranjeros de países tan dispares como Islandia, Suecia, China o Australia, sin embargo, seguimos entusiasmándonos cada vez que constatamos el interés que despierta en distintas zonas del planeta el español y todo lo que lo rodea.

Concretamente Polonia es uno de los países en los que el estudio de nuestra lengua ha vivido un incremento espectacular en los últimos años con más de 77.000 alumnos de español como segunda lengua (según datos del último Informe “Español Lengua Viva” elaborado por el Instituto Cervantes en 2016). Quizá la cifra no llame la atención comparada con el número de personas que estudia español en países como Estados Unidos (7.820.000), Brasil (6.120.000), Francia (2.589.717)  o Italia (687.152), sin embargo es más que contundente si tenemos en cuenta las diferencias demográficas, geográficas y estratégicas con respecto a estos países con los que España mantiene estrechas y tradicionales relaciones. ¿Qué pasa entonces con Polonia? ¿Cuál es la razón de este interés por una lengua y un país, a priori, tan alejados de sus fronteras? ¿Han sido España y Polonia en otro tiempo más que vecinos lejanos? Vamos a proponer un viaje en el tiempo para indagar en las relaciones que históricamente y, sorprendentemente, nos han unido. 

El amigo que vino del norte

Si algo bueno tiene la intrincada historia europea, llena de desavenencias y conflictos, pero también de alianzas y vínculos comerciales,  es que todas ellas suelen estar documentadas. Para buscar cuáles han sido históricamente los vínculos que nos han unido con los habitantes del territorio que hoy ocupa Polonia nos tenemos que remontar a los siglos I y II d.C., concretamente al pueblo de los godos asentados en la desembocadura del río Vístula, conocida como Cultura de Wielbark. Con el devenir de los siglos, los godos continuaron en movimiento y desde tierras polacas fueron avanzando, lenta pero continuamente, por la Europa Central y Occidental, entrando incluso en conflicto con el Imperio Romano y asimilando buena parte de su cultura. Este fabuloso periplo  finalizó a mediados del siglo VI d.C., cuando los descendientes de esos godos de las orillas del Vístula fundaron en la Península Ibérica el Reino Visigodo de Toledo desde la cual gobernaron la península y partes de Francia hasta la invasión islámica del año 711. Continuar leyendo «Esta semana jugamos España-Polonia, un amistoso.»