Con la cultura en la mochila

El festival Giffoni, que se celebra cada verano en Salerno, cerca de Nápoles, está dedicado exclusivamente al cine infantil. Fuente: www.giffoni.it

La irrupción hace algo más de una década de los vuelos low cost provocó un tsunami en el establishment turístico a nivel mundial. Desde el nuevo perfil de los viajeros -la clase media por fin podía permitirse algo que hasta hacía muy poco había estado reservado a los estratos más pudientes de la sociedad-, hasta los nuevos tipos de empresas y servicios vinculados a esta actividad económica –hoteles boutique, apartamentos privados para estancias cortas, alquiler de bicicletas, de coches, etc.- todo, prácticamente todo el sector se metamorfoseó para acomodarse a la nueva realidad.

En este contexto, esa gran mayoría de clase media que en los últimos años adorna su salón con un mapamundi en el que marca los destinos que ya ha visitado es la que también ha podido ampliar sus horizontes culturales como nunca antes había hecho. Si hace unos días hablábamos en nuestro blog sobre la importancia que en la configuración de la identidad europea han tenido las becas Erasmus y otro tipo de programas educativos, no ha sido menor la influencia que esta nueva forma de viajar, más experiencial, más real por cuanto más alejada de las élites, ha tenido para el común de los mortales.

Los grandes eventos, a un click y algunos euros de distancia

Para los amantes de la cultura, así, en general –la globalización ha desmitificado también esa distinción entre alta cultura y expresiones populares- este hecho ha sido una bendición. Y es que si antes nos podíamos permitir hacer un viaje “gordo” una vez cada 10 o 20 años, pongamos por ejemplo la luna de miel, algún aniversario y un capricho tras la jubilación, ahora podemos organizar nuestro calendario anual mirando al cielo y a los mapas. La mayoría de ciudades ha sabido jugar con esta democratización y han llenado sus edificios y espacios históricos de conciertos y festivales que atraen cada año no sólo a sus propios habitantes, sino a multitud de viajeros sedientos de nuevas experiencias.

La Mole Antonelliana, en Turín, alberga el Museo Nazionale del Cinema. Fuente: Wikipedia

No obstante, y aunque como en todo, la cara b asoma tras la rendija, los casos de urbes como  Barcelona o Venecia que están teniendo graves problemas por el turismo masificado, muchos de estos enclaves han aprovechado estas posibilidades para fidelizar en el sentido más romántico del término a viajeros de todo el mundo. En este punto, los grandes festivales y ciclos son el “hogar» al este nuevo explorador retorna porque es ahí donde fluye la nueva sabia de sus pasiones, ya sean éstas el jazz, el flamenco, la ópera, las sit comedies o lo que quiera que sea. Así que, frikis del mundo, sed bienvenidos.

 

Verano y otoño: un calendario la mar de atractivo

Tradicionalmente un pelín alejados de los circuitos europeos del arte y la cultura por nuestra situación meridional y porque el aeropuerto de San Pablo nunca ha sido punto neurálgico como sí lo ha sido el cercano aeropuerto de Málaga, lo cierto es que la apertura de nuevas rutas aéreas de cara al verano y el próximo otoño vuelven a poner a Sevilla a un tiro de piedra de multitud de festivales y eventos.

Uno de los destinos que ya se pueden visitar con conexión directa es Nápoles. La capital de la Campania es sede cada año de uno de los festivales de cine más importantes del país transalpino tras la Mostra de Venecia. Se trata del  Giffoni Experience  un festival dedicado exclusivamente al cine infantil en el que incluso el jurado está compuesto por niños y que se celebra en Salerno, a escasos kilómetros de Nápoles, durante los meses de verano. Calificado por el famoso director francés Françoise Truffaut como “el más necesario de los festivales”, el Giffoni cuenta, además, con un evento paralelo en la ciudad de Los Ángeles.

Toulouse es sede de uno de los festivales de cine en habla hispana más importantes de Europa. Cartel de la 22ª edición del Festival Cinespaña

Sin salir de Italia, Turín será a partir del próximo octubre otra de las ciudades que se podrán visitar tras apenas unas horas de vuelo desde Sevilla. Aunque no hace falta excusa alguna para visitar la Mole Antonelliana, sede del Museo Nazionale del Cinema, siempre es agradable volver a ver al Star System hollywoodiense en gran formato. Hasta otoño, la muestra “Les stars sur la pasarella”, traerá de nuevo a los espectadores  la nostalgia del blanco y negro y a sus protagonistas.

Francia estará también a partir de otoño mejor conectado con la capital andaluza gracias a un nuevo vuelo que unirá Sevilla y Toulouse, la cuarta ciudad más poblada del país galo tras París, Marsella y Lyon. Con una agenda cargada de actividades durante todo el verano y parte del otoño, la antigua capital de la Región de Languedoc cuenta con uno de los festivales de cine español más interesantes del continente europeo. Cinespaña  que cumple este año su 22ª edición es un evento mayúsculo dentro de la actividad cultural de la ciudad que da muestra de la cada vez mayor atención que recibe el cine hecho en español fuera de nuestras fronteras.

Design Museum. Imagen de la exposición «Learning from Japan». Fuente: www.designmuseum.dk

Para los que prefieran las líneas más puras del diseño escandinavo, proponemos una escapada a Copenhague y una visita a su Design Museum que hasta el próximo 2018 alberga una impresionante exposición sobre las influencias en este terreno de la cultura japonesa.

Aunque es una ruta que ya lleva operándose un tiempo, Múnich  bien merece una visita, y si es en pleno Oktoberfest, mejor que mejor. A comienzos  de otoño la capital del estado bávaro se llena de gente procedente de todo el mundo dispuesta a disfrutar de uno de los festivales de cultura popular más famosos del globo. Desfiles de bandas, trajes y bailes populares, así como multitud de actividades paralelas harán que tomarse una cerveza sea mucho más.

Conciertos y arte callejero en la pasada edición del Neighbourhood Festival de Manchester.

Para finalizar nuestro calendario festivalero, ¿qué mejor que vivir la música, la comida, el ambiente y las actuaciones callejeras como sólo los ingleses saben hacerlo? Manchester, la capital industrial por excelencia de Inglaterra pone toda la carne en el asador para dar la bienvenida al otoño con el Neighbourhood Festival  un baño de multiculturalidad que ahora más que nunca se hace necesario.

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.