La Biblioteca Nacional, entre las 25 maravillas de su género

En el mundo del libro, como en todo, existen firmas y editoriales que son consideradas los popes de su sector. Penguin Books es una de ellas. Recientemente, y a través de su Writer’s Academy, algo así como su escuela de formación continua para aprender a escribir bien, la casa del pingüino más famoso del globo ha elegido las 25 mejores bibliotecas del mundo y la Biblioteca Nacional de España  está entre la selección.

La Biblioteca Nacional de España ha sido elegida entre las 25 mejores por su imponente colección sobre el mundo hispano y su belleza arquitectónica. Fotografía de www.bne.es

La lista no pasaría de ser una más de las que pueblan los titulares pensados para la búsqueda SEO que tanto se repiten últimamente, si no fuera porque entre los colaboradores de la academia están los propios editores de Penguin Books y nombres tan importantes de las letras inglesas como Chuck Palanniuk, Ian McEwan o Audrey Niffenegger. Vamos a analizar esta lista y a perdernos por los pasillos que conforman estos miles de libros…

Un canon occidental y de tintes anglosajones

El mercado editorial anglosajón ha sido tradicionalmente reticente a apostar por las literaturas foráneas, y reflejo de esta tendencia que poco a poco está cambiando es que en la propia colección de Clásicos Modernos de Penguin tan sólo aparecen los nombres de Javier Marías, García Lorca, Borges, Neruda, Pazy García Márquez como representantes de las letras hispanas. Así, y en la misma línea,  no es de extrañar que de la lista de las 25 mejores bibliotecas del mundo más de la mitad, concretamente 16, se encuentren en países de habla inglesa, siendo Estados Unidos el país que aparece con más centros.

Patio central de la Universidad de al-Qarawiyyin en Fez (Marruecos) que alberga la biblioteca más antigua en funcionamiento.

A este respecto, son llamativas también las ausencias de la que está considerada la biblioteca más antigua del mundo, la de la Universidad al- Quarawiyyin, en Fez (Marruecos) y que ha sido recientemente reabierta al público, la Biblioteca del Vaticano que contiene los imponentes Archivos Vaticanos o la Biblioteca Nacional de China, la mayor del país asiático con más de 20 millones de libros y documentos, por poner sólo unos ejemplos.

No sólo de libros vive el hombre: arquitectura, alguna rara avis y colecciones particulares

Es evidente que las 25 bibliotecas presentes en esta lista cuentan la mayoría con fondos que ya quisieran más de uno para su distrito o barrio. Sin embargo, lo que las hace diferentes y especiales, no siempre son los propios libros. Las bibliotecas y librerías son para muchos espacios proclives al mito. Esas ventanas a otros mundos y épocas que representan sus estantes tienen todavía y curiosamente el poder de empujarnos a vivir lo que a menudo no tenemos el valor de hacer sino con nuestra mente.

El estilo «Brutalista» en arquitectura tiene su origen en la obra de le Corbusier y se caracteriza por el uso del hormigón. Biblioteca Nacional de Argentina. Fuente: Wikipedia

La arquitectura juega un papel clave en la configuración de estos espacios, así, tenemos en la lista ejemplos de bibliotecas de corte neoclásico, con sus escalinatas y columnas a la entrada, como si de templos romanos se trataran y que podemos ver en la Biblioteca Nacional do Brasil, que ancla sus orígenes en las desastrosas consecuencias del terremoto de Lisboa de 1755, la propia Biblioteca Nacional de España o La Biblioteque Nationale de France . En contraposición a los ejemplos anteriores, destacan el estilo brutalista de la Biblioteca Nacional de Argentina , el edificio de acero y cristal símbolo del renacer intelectual de Seattle  o la modernísima Stadtbibliothek de Stuttgart que parece un diseño salido de la mente de Steve Jobs.

Los murales de John Singer Sargent en la Boston Public Library. Fuente: Flickr Neesam (CC)

Volviendo a la anglofilia que guía esta selección, no podían faltar clásicos en el género como la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos, considerada la mayor del mundo, la British Library , emblema del saber académico y científico acumulado por el imperio allende los mares o la Bodleian Library, de la Universidad de Oxford que es uno de los seis repositorios legales en los que se depositan los libros editados en Reino Unido. Sin embargo, existen otros templos del saber menos conocidos e igualmente interesantes a ambos lados del Atlántico. Así, en suelo americano destacan la cinematográfica New York Public Library, dos bibliotecas con nombres presidenciales, la Jimmy Carter Library  y la J.F. Kennedy Presidential Library & Museum  que cuenta con uno de los archivos más importantes sobre Ernest Hemingway gracias, en parte, a la fluida correspondencia que existió entre las viudas de los dos hombres. Por último, no podemos olvidar  la Boston Public Library cuyas salas están decoradas con bellos murales de John Singer Sargent, uno de los retratistas más exitosos de la alta sociedad norteamericana de finales del XIX.

Australia, por su parte, no escapa mal y aparece representada en este mapa librero con tres grandes espacios: la Biblioteca Nacional, la State Library of New South Wales, la primera y más antigua del país, y la State Library Victoria  con su famosa sala octogonal.

Sala de lectura de la Folger Shakespeare Library (Washington, EE UU), uno de los centros de referencia en el estudio de la obra del Bardo de Avon. Fuente: Folger Shakespeare Library

Finalmente cabe destacar esas pequeñas joyitas, que representan a su modo su propia lucha contra Goliat y que se han colado entre las 25 seleccionadas. En este ámbito, destacan la Folger Shakespeare Library, creada a partir de los fondos de un coleccionista privado y que está considerada el primer centro de documentación e investigación sobre el bardo de Avon y  la Huntington Library, también en Estados Unidos, contiene joyas como el manuscrito de Ellmere de Los cuentos de Canterbury o una de las mayores colecciones de los trabajos de Shakespeare publicados en todo el mundo.

La biblioteca que trajo nuevas luces

La Biblioteca Nacional de España, con su monumental escalinata, representa el afán por superar el oscurantismo típico de la época Barroca en nuestro país. Aunque el actual edificio es de la segunda mitad del siglo XIX, los orígenes de la institución hunden sus raíces a principios del siglo XVII cuando Felipe V aprobó el plan para crear una Real Biblioteca que se convirtiera en dinamizadora de la vida cultural y el mundo académico en la Villa de Madrid. Partiendo de fondos reales y completando los existentes con los provenientes de varias bibliotecas de aristócratas como el Conde de Aguilar y el Duque de Medinacelli, el cambio sustancial vendría con la desamortización del siglo XIX cuando el estado se incautó de valiosos fondos provenientes de algunas de las órdenes religiosas desaparecidas y cambió su designación de Biblioteca Real a Biblioteca Nacional. Ya n el siglo XX se acometieron una serie de reformas para sistematizar su funcionamiento, al mismo tiempo que se elaboraron una serie de catálogos con algunas de sus obras más significativas. Durante la Guerra Civil parte de sus fondos fueron primero evacuados a las Torres de Serranos, en Valencia, y después al extranjero, a Ginebra (Suiza). Asimismo, y para salvar de la destrucción los fondos de centros religiosos, palacios o casas particulares, se trasladaron a la biblioteca alrededor de 500.000 volúmenes mediante la Junta de Incautación y Protección del Patrimonio Artístico.

Imagen de la Biblioteca Digital Hispánica. Manuscrito alemán del siglo XVI.

En los últimos años la Biblioteca Nacional ha llevado a cabo importantes iniciativas como la Biblioteca Digital Hispánica , portal desde el que se accede a los recursos digitalizados o el «Quijote Interactivo» una versión online e interactiva de la obra de Cervantes, que incluye contenidos que ayudan a contextualizar la lectura, con un mapa con las aventuras del Quijote y apartados sobre la vida en el siglo XVII. Actualmente acoge una interesante muestra sobre Luis de Usoz y Río, erudito del siglo XIX que fue dueño de una de las bibliotecas más importantes de ejemplares prohibidos de todo el mundo.

2 respuestas a «La Biblioteca Nacional, entre las 25 maravillas de su género»

  1. Gran artículo!! Muy bien redactado, con enlaces e información interesante y sin clickbaits. Ya podrían aprender la mayoría, por no decir todos, los periódicos de tirada nacional para los que la cultura son noticias secundarias sobre la última moda (pasajera) mainstream…sobre la lista, diría que no sobra ninguna, pero me sorprende que estando tan centrados en el mundo anglosajón se hayan dejado fuera la biblioteca del Trinity College:
    https://en.wikipedia.org/wiki/Trinity_College_Library
    Y ojito con los false friends que «library» es muy fácil de confundir con «librería», que es «bookshop»!
    Un abrazo.
    PD: ahora en la british library hay una exposición sobre la revolución rusa 😀

    1. ¡Gracias, Manuel Jesús! Estamos de acuerdo contigo, faltan contenidos serios y contrastados en el mundo cultural… ¡Menos mal que la blogosfera es grande y hay sitio para todos ;)! La Biblioteca del Trinity College de Dublín es espectacular y es cierto que se echa en falta, como tantas otras pequeñas joyas… Muchas gracias por tu interés y aportaciones. Un saludo desde Hablaworld

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