Por qué será Sevilla

Queremos compartir la experiencia de nuestra querida Joséphine, porque transmite toda la pasión por la ciudad de Sevilla, por su forma de vivir, por su cultura y su gente.

Recuerdo que la primera vez que estuve en Sevilla y visité el Alcázar, me dije instantáneamente : “Voy a mudarme aquí. No sé cuándo, pero algún día lo haré”.

En ese momento comprendí que me había enamorado de la ciudad, de los olores del azahar, de los colores de las paredes, de la arquitectura de los palacios, y lo más importante, de la alegría que podía sentir en las calles. Hay una canción que dice “Sevilla, tan sonriente, yo me lleno de alegría cuando hablo con su gente”. Esas palabras se identifican totalmente con todo lo que pienso.

Con todo esto en mente, el verano pasado me decanté por venir a esta maravillosa ciudad para realizar mi proyecto de prácticas durante dos meses.

Quería vivir como una sevillana más y aprovecharme de esa vida que me había parecido tan increíble.

Expresar mi pasión por la ciudad de Sevilla es fácil puesto que conozco a la perfección las razones que me trajeron aquí.

La manera de vivir de su gente me encanta. Me resulta muy atractivo el ver a las personas bailando en Puerta de Jerez a las 11 de la noche o comprar un helado a la 1 de la mañana en Avenida de la Constitución. No deja de ser sorprendente el poder pasear por las calles a las 2 de la mañana y ver a los jubilados comiendo churros con chocolate frente al Puente Isabel II. Todo ello son pequeños placeres de los que disfruto durante mi estancia en esta maravillosa ciudad.

Después de mis 2 meses viviendo vida de becaria en Sevilla, me hice la siguiente reflexión: ¨si encuentras un lugar en el mundo donde te sientes feliz, tienes que hacer todo lo posible para regresar”. Mientras volvía a Francia ya sabía que quería regresar de nuevo a Sevilla. Pero esta vez para vivir, estudiar y trabajar.

Como mencioné con anterioridad me encantó la manera de vivir aquí, desde el simple hecho de poder cenar en un restaurante a las 22:30 de la noche sin que nadie te diga que la cocina ya está cerrada hasta poder quedarte cenando hasta altas horas de la madrugada.

Hablando de gastronomía ¿Podemos hablar de la comida andaluza, por favor? Porque ya lo sé, a mí me encantan las croquetas de jamón, el salmorejo y la tortilla de patatas y me digo a mi misma: “¡Qué buena vida sería poder comer todo esto después de un gran día de trabajo!”

La misma idea se repite cuando estoy volviendo a casa después de haber cenado fuera y ver músicos a la una de la mañana frente a la Catedral. La gente en Sevilla hace mucha vida en la calle y creo que es lo que más me gusta de la ciudad.

Tomar pan con tomate y aceite por la mañana, dormir la siesta durante el día y cenar tarde son varios ejemplos del modo de vivir andaluz que me gusta.

Vivir en Sevilla para mí significa andar por los jardines del Alcázar, ver flamenco en la Carbonería a medianoche, o volver a casa, con un helado en la mano de la heladería Bolas.

Por todo ello, este verano, decidí volver otra vez a Sevilla porque echaba de menos la vida que tuve el verano pasado. Solamente podía quedarme un mes este año, pero lo sabía por lo que decidí que iba a aprovechar cada momento.

Trabajaría de nuevo en Hablaworld , idea que me apasionaba ya que realizo un trabajo que engloba el desarrollo de varias habilidades como la práctica de muchos idiomas diferentes en un solo día, la acogida de estudiantes, la ayuda en los talleres de cocina y, lo más importante, caminar por las calles de Sevilla por la mañana para ir al trabajo.

El tiempo ha volado porque ya me voy en 3 días.
Pero, ahora lo sé.
Voy a mudarme aquí.
No sé cuándo, no sé para qué.
Pero lo haré,
Porque esta ciudad te atrapa.

Joséphine Dellemotte, 22 años, Francia (Bordeaux – París)

Esta semana jugamos España-Polonia, un amistoso.

Más de una vez se ha dicho que una de las mayores contribuciones de la actual Unión Europea a la paz fue el establecimiento de las Becas Erasmus  y todos los programas de intercambio de estudiantes entre centros europeos. Estas ayudas han hecho exponencialmente mucho más que cientos de años de tratados, acuerdos políticos y comerciales por salvar las diferencias de la amalgama de pueblos que conforman el viejo continente. Tanto es así que hoy en día es difícil no encontrar en la agenda de cualquier treintañero el nombre de algún amigo italiano, francés, irlandés, alemán o francés. En estas nuevas relaciones, sustentadas en parte por la cercanía que brindan las nuevas tecnologías, existe un hilo que unifica y permite mimar esas amistades, se trata del idioma.

Las lenguas, en su profunda riqueza son el pegamento que nos acerca al otro, que nos hace sentirnos semejantes, que nos iguala y que lima aristas, porque, en definitiva, nos permite amar las diferencias desde la comprensión. En este nuevo patio internacional, existen alianzas clásicas, como pasa con italianos o griegos, con los que la base de la cultura mediterránea ejerce una potente fuerza de atracción. Por su parte, la innegable influencia cultural es clave a la hora de entender la fascinación que ingleses, franceses o alemanes, por poner sólo unos ejemplos, ejercen entre muchos europeos que eligen estos países como destino de estudios o trabajo. Sin embargo, este es solo el primer círculo de contacto. Son nuestros vecinos de los pisos contiguos o inmediatamente superiores, pero este nuevo orden nos ha permitido coger el ascensor y visitar a los vecinos que habitan cerca de las azoteas, en los límites de Europa y afianzar unas relaciones que vienen de antiguo.

La comunidad de vecinos europea

Esta semana recibimos en Hablaworld Learning Center a un grupo de 28 alumnos de Varsovia. Se trata de un numeroso grupo de estudiantes que ha escogido Sevilla y nuestro centro para realizar un programa de inmersión en español. Leyendo esto muchos pensarán “Bueno, de eso se trata, ¿no?” Y efectivamente, somos un centro cultural y de enseñanza de idiomas y por nuestras aulas han pasado cientos de alumnos locales así como extranjeros de países tan dispares como Islandia, Suecia, China o Australia, sin embargo, seguimos entusiasmándonos cada vez que constatamos el interés que despierta en distintas zonas del planeta el español y todo lo que lo rodea.

Concretamente Polonia es uno de los países en los que el estudio de nuestra lengua ha vivido un incremento espectacular en los últimos años con más de 77.000 alumnos de español como segunda lengua (según datos del último Informe “Español Lengua Viva” elaborado por el Instituto Cervantes en 2016). Quizá la cifra no llame la atención comparada con el número de personas que estudia español en países como Estados Unidos (7.820.000), Brasil (6.120.000), Francia (2.589.717)  o Italia (687.152), sin embargo es más que contundente si tenemos en cuenta las diferencias demográficas, geográficas y estratégicas con respecto a estos países con los que España mantiene estrechas y tradicionales relaciones. ¿Qué pasa entonces con Polonia? ¿Cuál es la razón de este interés por una lengua y un país, a priori, tan alejados de sus fronteras? ¿Han sido España y Polonia en otro tiempo más que vecinos lejanos? Vamos a proponer un viaje en el tiempo para indagar en las relaciones que históricamente y, sorprendentemente, nos han unido. 

El amigo que vino del norte

Si algo bueno tiene la intrincada historia europea, llena de desavenencias y conflictos, pero también de alianzas y vínculos comerciales,  es que todas ellas suelen estar documentadas. Para buscar cuáles han sido históricamente los vínculos que nos han unido con los habitantes del territorio que hoy ocupa Polonia nos tenemos que remontar a los siglos I y II d.C., concretamente al pueblo de los godos asentados en la desembocadura del río Vístula, conocida como Cultura de Wielbark. Con el devenir de los siglos, los godos continuaron en movimiento y desde tierras polacas fueron avanzando, lenta pero continuamente, por la Europa Central y Occidental, entrando incluso en conflicto con el Imperio Romano y asimilando buena parte de su cultura. Este fabuloso periplo  finalizó a mediados del siglo VI d.C., cuando los descendientes de esos godos de las orillas del Vístula fundaron en la Península Ibérica el Reino Visigodo de Toledo desde la cual gobernaron la península y partes de Francia hasta la invasión islámica del año 711. Continuar leyendo “Esta semana jugamos España-Polonia, un amistoso.”

Un pedacito de Devonshire en la Baja Andalucía

Vista de la Catedral de Sevilla desde nuestras instalaciones

Estar situados frente a la Catedral de Sevilla permite tomar el pulso a los ritmos de la ciudad como en ningún otro sitio. Los cambios tan bruscos de las temperaturas en las últimas semanas parecían alimentar la temida profecía “este año la primavera no va a llegar nunca”, sin embargo, no se puede luchar contra lo inevitable. El azahar solo es la punta del iceberg de lo que ha comenzado a moverse bajo nuestras ventanas. Como cada año, los grupos de extranjeros que nos visitan –turistas, estudiantes en viaje de fin de curso, asistentes a congresos, etc.- se mimetizan con los tempos que aquí marcan fechas como la Semana Santa o la Feria. Sin embargo, no todos buscan lo mismo. Sevilla ofrece su cara B a quién sabe buscarla.

Camuflados, entre sombreros de paja, camisetas de gymkhanas turísticas y tarjetas identificativas podemos vislumbrar a un grupo cuyos movimientos denotan una sutil pero significativa diferencia. Y es que cada primavera, desde hace 10 años, David Harvey  y su equipo del Departamento de Geografía  de la Universidad de Exeter visitan Sevilla la última semana de marzo acompañados por unos 40 estudiantes para realizar un “fieldtrip”.Y muchos se preguntarán, ¿pero un “fieldtrip” no es lo mismo que un viaje de estudios? Pues sí y no. Es un viaje de estudios, con tiempo para el ocio y la expansión cultural, pero sobre todo se trata  de un viaje en el que los alumnos tendrán que desarrollar un pequeño proyecto de investigación durante los días que estén en la ciudad.

El tema se torna más interesante si cabe cuando al reunirnos con David Harvey,  Jon Cinnamon y Sarah Dyer, otros de los profesores encargados de dirigir a los estudiantes, nos cuentan que “al mismo tiempo que este viaje está teniendo lugar hay alrededor de otros 120 alumnos que están haciendo lo mismo en Nueva York, Nápoles y Berlín”.Al confirmarme los otros destinos, es inevitable que una pregunta se escape “¿y son los alumnos los que eligen sus destinos? “ Mi sorpresa es mayor cuando me confirman que así es. Y es que en mi cabeza no puedo dejar de comparar Sevillacon ese icono urbano, cosmopolita, multirracial y multicultural del siglo XX que es Nueva York. Continuar leyendo “Un pedacito de Devonshire en la Baja Andalucía”

How to survive IELTS

Most times when you are asked to take an exam, the reactions are, in order: trembling, denial, depression, panic (sometimes even anger). You see it as a challenge to your abilities, and it is. Especially if you have enough work, travel experience, and social connections that show your level better than any certificate could ever do. You have to pay for an expensive exam that you either think you don’t need or you’re not ready for. I see it in my students and I had the same feeling myself when, years ago, I had to take the IELTS to move to Edinburgh to study. I won’t deny the fear, nor the anxiety, but I also want to highlight the benefits this exams brings along with all the stress. First of all let’s talk about the two versions of the exam available.

Most students usually choose the Academic version, this is aimed at understanding the language of academic research, with the general purpose of allowing students to understand texts they will encounter when studying in English at a university level. It is usually required by universities in English-speaking countries, Northern Europe and by some masters courses in Spain[1].

With this version, I am not kidding, you will magically find yourself able to deeply understand dense academic journals and unlock the meaning of otherwise inscrutable intellectual jargon. As with most language exams it has four parts: Reading, Listening, Speaking and Writing, and good news, no Grammar! Clear structure isn’t it? Easy? Not so much.

The main challenge is the Listening. Most students struggle to get through it as you have just one chance to listen in order to answer 40 questions. Yes, you read it correctly, just one shot! This means that to prepare for the exam, taking notes is a highly valued skill. An example is shorthand writing[2].

There are the same amount of questions for the Reading, which in the Academic exam consists of three academic texts, usually research-based. The Writing on the other hand lasts one hour and is made up of two tasks: describing a graph and an essay. Describing a graph, despite being the shortest task (just twenty minutes) tends to be challenging for students due to the objectivity it requires. You have to be absolutely impartial when describing the graph, without drawing your own conclusions and putting aside all your assumptions: you must only present the evidence[3].

As regards the other version, the General Training, it is usually required for VISA applications. The score required usually changes according to the length of your stay, so a student VISA requires a lower score than a working VISA for example[4]. Listening and Reading are almost the same: 40 questions each with a slight change in the topic compared to the Academic IELTS. As for the Writing, the first task is usually a letter, whereas the second is an essay, like the Academic. The Speaking again is the same, made up of three parts: an ice-breaker, descriptive part, and discussion part.[5]
So, the main differences are: the topics used (Academic IELTS tends to present more research-based materials) and the first writing task. In both cases, do not forget that, since you do not have an explicit Grammar section, your knowledge of grammar will be tested

throughout the exam, therefore the range of vocabulary required is quite demanding, so be sure to learn some synonyms!

Scared stiff? Don’t worry! The cognitive challenge of IELTS will help you discover new skills you didn’t even know existed, such as analytical thinking and scanning reading[6]. And last but not least, you finally (and hopefully) get the score you need to get into University or to get your VISA!

Nobody can tell you you don’t speak English, go for it!

Giulia Sepe, english teacher and IELTS trainer at Hablaworld learning center

[1] Here a guide on who accepts IELTS http://takeielts.britishcouncil.org/choose-ielts/who-accepts-ielts

[2]http://www.51ielts.com.au/jeffrey/ielts-listening/ielts-listening-notes-taking-by-using-shorthand-skills/

[3] A really good explanation is offered by Adam, from GoodLuckIELTS.com: https://www.youtube.com/watch?v=CK_PE9ILJjQ

[4] Here the equivalence of IELTS scores with European levels http://takeielts.britishcouncil.org/ielts-ukvi/score

[5] For the sake of space, here you’ll find more details: https://www.ieltsadvantage.com/speaking/

[6] http://www.ieltsbuddy.com/how-do-i-skim-and-scan-in-the-ielts-reading-test.html

 

Cómo sobrevivir al IELTS

La mayoría de las veces en las que se te pide un “certificado” las reacciones son, en el siguiente orden: escalofrío, rechazo, depresión, pánico (a veces hasta enfado). Lo ves como un reto a tus habilidades, y de hecho lo es. Especialmente si tienes bastante experiencia laboral, viajes a tu espalda y redes sociales que podrían demostrar tu nivel mucho mejor que cualquier certificado. Tienes que pagar para un examen caro que piensas de no necesitar, y para el que no estás listo. Lo veo en mis estudiantes y yo misma tuve la misma sensación cuando, hace años, tuve que mudarme a Edimburgo. No voy a negar el miedo, ni la ansiedad, pero también quiero resaltar los beneficios que este examen lleva asociados. En primer lugar, empezaremos hablando de las dos versiones disponibles.

La mayoría de los estudiantes generalmente elige la versión “Academic”, en principio para saber leer textos de carácter formal. Generalmente se necesita para estudiar en el extranjero, como en el caso de las Universidades en países anglo-parlantes, algunas del norte de Europa y algunos másteres en España[1].
Y es que, con esta versión, no es ninguna broma, puedes llegar a ser capaz de entender el contenido de una revista académica, en su parte más profunda. Como la mayoría de los exámenes, se compone de cuatro partes: comprensión escrita, comprensión oral, expresión escrita y expresión oral y “¡magnífico, nada de gramática!”. Todo muy sencillo, ¿verdad? Pero no es así.

El reto más grande es la comprensión oral, y es que a la mayoría de los estudiantes les cuesta mucho entender el listening ya que solo se puede escuchar una vez, y quizás no es suficiente para contestar a 40 preguntas. Sí, habéis entendido bien, sólo tenéis una posibilidad.  En éste caso, para preparar el examen, una habilidad muy valorada es saber tomar notas, y una buena herramienta es la taquigrafía[2].

El mismo número de preguntas se hace en la comprensión escrita, que en la versión académica se compone de tres textos generalmente de diferentes áreas. Mientras que, en la parte de expresión escrita, los candidatos tienen una hora para las dos tareas: describir un gráfico y hacer una redacción. Respecto a la primera, pese a que sea la tarea más corta (sólo veinte minutos), es una de las más desafiantes, debido a la objetividad que implica. Cuando describes un gráfico tienes que ser absolutamente imparcial, no hay que sacar conclusiones y hay que dejar de lado tus suposiciones: solo importan los datos[3].
Con respecto a la otra versión, General Training, es generalmente requerida para obtener una VISA (de trabajo/de estudios). La nota que se necesita para probar tiende a cambiar según la duración de la estancia, entonces por ejemplo una VISA de estudio necesitará una nota más baja que una VISA de trabajo[4]. Las comprensiones oral y escrita son más o menos las mismas: 40 preguntas cada una con un ligero cambio respecto a los temas, en comparación con el Academic. Por lo que concierne a la expresión escrita, mientras que la primera tarea suele ser una carta, la segunda es siempre una redacción, como para el Academic. La expresión oral, otra vez, es igual que en el Academic, es decir, son tres partes: una para romper el hielo, una para describir y una para persuadir[5].

Resumiendo, podríamos decir que las principales diferencias entre los dos tipos de exámenes son las siguientes: los temas usados (el Academic suele contener más investigación) y la primera tarea del Writing. En ambos casos, no os olvidéis que al no tener una parte específica de gramática, vuestro conocimiento está puesto a prueba a lo largo de todo el examen, por eso el rango de vocabulario es bastante exigente, así que hay que trabajar con los sinónimos.

¿Paralizados de miedo? No hay razón! El reto cognitivo del IELTS te ayudará a descubrir nuevas habilidades que no sabías si quiera que existieran, como el pensamiento analítico o la lectura intensiva[6].
Por último, aunque no menos importante, por fin (y con suerte) si sacas la nota que necesitas para acceder a la Universidad, o para tu VISA, nadie va a poderte decir que no hablas inglés. ¡Bien hecho!

Giulia Sepe, english teacher and IELTS trainer at Hablaworld learning center

[1] Aquí una lista de los sitios que aceptan IELTS http://takeielts.britishcouncil.org/choose-ielts/who-accepts-ielts

[2] http://www.51ielts.com.au/jeffrey/ielts-listening/ielts-listening-notes-taking-by-using-shorthand-skills/

[3] Una muy buena explicación nos la ofrece Adam, de GoodLuckIELTS.com: https://www.youtube.com/watch?v=CK_PE9ILJjQ
[4] Aquí una equivalencia de las notas IELTS: http://takeielts.britishcouncil.org/ielts-ukvi/score)

[5] Por el bien del espacio, aquí hay un enlace con todos los detalles: https://www.ieltsadvantage.com/speaking/
[6] http://www.ieltsbuddy.com/how-do-i-skim-and-scan-in-the-ielts-reading-test.html

Lifelong Learners en Sevilla

Muchas personas me preguntan por qué Hablaworld se define a sí mismo como learning center. En este post que estrena nuestro blog quiero explicar el por qué.

Un learning center es más que una academia en el sentido tradicional. Es una realidad dinámica, cambiante, conectada con la realidad, las empresas, la economía y los aspectos cambiantes de la ciudad de Sevilla. Un learning center es el templo del Lifelong Learning.

¿Has escuchado alguna vez hablar de la expresión Lifelong Learning – aprendizaje a lo largo de toda la vida? Te comento a grandes rasgos en qué consiste esta filosofía de vida, estoy segura que te inspirará como lo hizo conmigo.

Mi abuelo Ezio, en la Italia después de la segunda guerra mundial, vivía en un pueblo muy pequeño, en la provincia de Bolonia. Su padre vendía fruta y el tenía que seguir con el negocio familiar, no había otra opción. Pero mi abuelo tuvo la suerte de ir al colegio y aprender a escribir y a contar. Fue capaz de hacer crecer su tienda y con el paso de los años montó dos más y se mudó a la ciudad. Allí, su hijo (mi tío Roberto), aprendió el mismo oficio, pero gracias a la experiencia y la educación más moderna de los años 60, abrió uno de los primeros grandes supermercados de Bolonia y se convirtió en uno de los empresarios más importantes de la zona.

¿Cuál fue la clave del éxito de los dos? El acceso a la educación, la posibilidad de conocer y manejar información nueva, capacidad de analisis y, por supuesto, un entorno economico y social favorable. Pero….¿eran mi abuelo y mi tío Lifelong learners? No. Eran dos personas inquietas, curiosas, que supieron aprovechar al máximo sus circunstancias. Pero la diferencia fundamental entre la generación de mi abuelo y mi tío y la nuestra está en TIEMPO dedicado a la formación personal de cada uno de nosotros.

Mi abuelo y mi tío estudiaron algunos años. Su formación teoríca se limitó en el tiempo porque era lo normal en la época. Ni mi tío ni mi abuelo tuvieron la posibilidad y tampoco la motivación de volver a estudiar, volver a formarse, volver a cuestionar sus conocimientos. Todo lo nuevo que aprendieron en su trabajo fue a través de la práctica o a través de encuentros afortunados con otras personas, pero nunca se les pasó por la cabeza la idea de volver a estudiar. Ni la economía ni la sociedad se lo exigían, y su realidad era muy local. No había móviles ni internet, todo parecía bastante más sencillo. Pero también más limitado.

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